¿Qué te llevará a la extinción?
Creerte la ficción
Hacer de tu piel el atrezo
del personaje que te controla
Y tras el que, si no te das cuenta, irremediablemente desaparecerás.
¿Qué te llevará a la extinción?
Creerte la ficción
Hacer de tu piel el atrezo
del personaje que te controla
Y tras el que, si no te das cuenta, irremediablemente desaparecerás.
Ahora que por fin sé que hay que honrar la mirada que precede al primer beso,
Me quedo aquí, con mi pupila expandiendo ese instante cuánticamente
¿Sabes lo mejor que podría pasarnos a ti y a mi?
Quedarnos aquí atrapados para siempre, deseándonos de forma infinita.
La Zorra cambia de pelo, no de costumbres. Sigamos en la nebulosa, enfrentándonos por una canción, el patriarcado o las “feminazis”. Lo que sea. Haz de tu causa la máscara en que esconderte y deja que te muevan los hilos. El show debe continuar.
—¿Cuál es tu mayor miedo?
— El miedo.
— Pero ¿a qué, a morir?
— Al miedo. A morir, en vida, por miedo.
Te pusiste la máscara para no ver el rastro del dolor en tu rostro, para que nadie lo vea. Sonríes, y te repites el mantra, no pasa nada. No sabías que dejarías de vibrar con la ópera o el amor hasta convertirte en un fantasma.
Quizá notes que tu mirada ha perdido brillo, intensidad, da igual el color de tus iris, el conjunto es gris, sin color.
Mírame y responde:
¿cuántas cosas no te has atrevido a decir?
Por fin ingrávida ante la perspectiva de cuán infinitesimales somos tú y yo y nuestros problemas.
Apenas células, átomos, partículas de algo universal.
De pronto el choque con la tierra. La fricción de las ruedas. La velocidad.
Busco las salidas de emergencia.
Dije, Ser o tener, esa es la cuestión. Ella me puso los dedos en las sienes, girando en círculos. Luego me acarició la frente y me deshizo la arruga del entrecejo. Shhh. Calla, susurró. Mi máscara cayó al suelo. Y la besé como nunca.
Mírame a los ojos, despacio, más allá del iris, no parpadees, más allá de las pupilas, mírame más allá y me verás.
De pronto, mirarte y verme
o querer verme y mirarte,
Da igual. Sea lo que sea,
Iris o espejos
Vamos a mirarnos.
mientras dure.
Escribir historias es como hacer sudokus sin solución. Las letras no encajan y todo el mundo puede opinar sobre donde tienes que poner el número. Nunca se acaba.
Como tú y yo.
Si has de llorar, que llueva
Apoteósicamente o chirimiri
Descarga la atmósfera
Y que la sal cure la herida que te nubla.
Si escuece es signo de vida, ergo arcoiris.
¿Qué significa este texto o todo esto?
Depende de lo que hayas desayunado esta mañana,
o en la vida.
Por ejemplo:
si aún me piensas, me buscaras en los huecos
si ya te sobro, los llenarás de cemento.
Si sigues persiguiendo un único e inequívoco sentido, no has entendido nada.
Me voy.
Has abierto los ojos en medio del tsunami. Ahora temes que sea imposible cambiar de rumbo y te preguntas como te has dejado arrastrar tanto… Nada más fuerte, agárrate a mi mano ¿lo ves?
Vi un fósil de un pez que se comía otro. Sin darse cuenta, acabaron así. Nosotros tampoco notamos nada, a veces. Desconocemos quien se está comiendo a quien. Inmóviles, inevitable sedimento.
Hace 20 años escribí un cuento de una mujer que 20 años después se despertaba en la casa de una extraña.
Moraleja: si no tomas el control, tus distopías se convierten en profecías.
Despierta.
Aunque ya no queda ni rastro de nuestra estela, gravitan a lo lejos los restos de nuestro eclipse. Confieso que en las noches oscuras juego a hacer con ellos auroras boreales.
Nacer mariposa da vértigo. Más cuando te obligan a crecer en la tierra para labrar tu propia crisálida. Casi olvidas tus alas. Entonces un poema, una caricia o la muerte. Agitas las alas. No hay marcha atrás. A volar.
No sé si te quise tanto
tonta te quise, no sé
sé que a ti te quise tonto
¿Tanto te quise? No sé.
Este aforismo mío que ha nacido de eliminar de mi tiempo ese “no tengo” y que ocupa lo mismo que perderlo. ¡Ay ese aforismo, beso o intención!
Nunca se trató de él
o de ella
sino de ti.
Nadie se reduce a la mitad de nada.
Si no eran ellos o ellas... eres tú
Y tu versión de ese amor.
¿A quien no le gusta estallar de vez en cuando para romper el tedio en pedazos? Lo que no pudo imaginar era como la radioactividad arrasaría con todo tras esa pasión efímera, sí, pero también nuclear.
Soñé que Justo antes de que un tsunami impactara sobre mi ventana, en pleno fin del mundo, te confesaba vía whassap que te quería. Ya ves, no podría haber inventado mejor metáfora para nuestro amor.
Acarició la portada y tus paginas se estremecieron. Déjame que me cuente otra vez, desde el principio. Y te leyó, tal y como necesitabas, como nadie jamas te había leído. Una nueva historia.
Por mucho que trates de confinarte, es imposible hacer cuarentena de uno mismo.
No existe vacuna efectiva contra la pasión (afortunadamente)
—¿Volverías a incendiarte conmigo aún sabiendo lo que duelen los injertos de piel?
— Sí— Y te enciendes. Yo salgo corriendo, eso sí: a lo bonzo.
Te plantaste en 20- que no está mal, pensaste- y nos dejaste, sin saberlo, con el as clavado en el corazón.
Aunque no queramos verlo todos tenemos un cuadro lleno de sueños y amores perdidos envejeciendo en el ático y el autorretrato de una vida a medias colgando de un hilo en el salón.
Cómeme, y lo hiciste, cuando nadie miraba.
¡Que bien sabes a hurtadillas!
Por ti dejo hasta el paraíso, llévame a tu mesa.
¡Ay ahora en tu frutero sólo te sabe a manzana!
Una desconocida sesea: perdona no encuentro mi piel.
¿Otra vez? Mira debajo de mis uñas.
Dame un beso
Así vuelves a picar.
El veneno no tardará en hacer efecto.
Él no era un gigante, ni había guisante bajó el colchón. No eras una princesa. Ay, si no se hubieras creído garbancito no te habrías metido en la boca del lobo.
Que no te vengan con cuentos,
los finales felices no existen.
Las cosas no son como te gustaría,
son como son. Y No,
no giran a tu alrededor:
(Afortunadamente)
Agujero negro
#twitteratura
Lo peor de todo, si el mundo no vuelve a ser mundo, es que demasiados labios habrán respetado los dos metros de distancia para nada.
Ya no puedes huir de mi en tu vorágine, léase: metro, trabajo, gimnasio, bar, cine, hotel, tienda, avión...
Lo que sea.Ya no puedes escapar.
Atrapados en casa, no te quedará más remedio que conocerme de una puta vez:
Me llaman tú.
Adoro los deportes de riesgo, empezaré con una expedición al centro de la cocina. Escapada romántica en nuestra habitación, si conseguimos agotar a los niños en el parque de atracciones del salón.
Leo a Baudelaire: el amor es salir de uno mismo. Salir. Que ironía.
Precisamente ahora por amar la humanidad nos quedamos en casa.
Amor, en cuarentena, es quedarse dentro.
¿Te acuerdas cuando te dije que iría hasta el fin del mundo contigo?
Socorro, te lo has tomado al pie de la letra.
Me mudo al cuarto de invitados.
Ahora que nos falta el aire
¿No te parece absurdo no haberte lanzado a mis brazos?
¿De que nos sirve ahora haber contenido el deseo de dos cuerpos que ahora mueren de sed?
¡Después de la cuarentena, reivindicó una vida sin barreras en la piel!
Al principio, cuentan que observamos nuestras sombras al calor de las pantallas e incluso nos arrepentimos un instante de algo. Luego encendimos Netflix.
El soldado Ryan se salva en casa
Convertirá en barricadas el sofá
Y que las balas del tiempo exterminen
a ese enemigo que no se deja ver.
Debí sospechar cuando encontré los primeros restos de ti en mis uñas.
Los dos sabemos que hace tiempo que mudaste la piel.
¿Cómo puedo dejar de querer a un cuerpo que ya no tiene nada de ti?
Barba roja: la aventura terminó cuando en lugar de la espada, dejaste la maquinilla desechable en su vaso del cepillo de dientes y cambiaste los jadeos por lamentos.
Aposté todo al rojo, dejé a la reina, tan daltónico como deslumbrado por su sonrisa juguetona.
No vi venir el giro de la ruleta: me dejó por el negro.
Una vez, cuando era joven y ciega, vi un gigante y me enamoré. Le quise tanto, tanto, tanto, que solté la lanza. Estaba dispuesta a dejar la batalla por él. Hasta que me partió en dos con las aspas.
Una vez, cuando era joven y ciega, vi un gigante y me enamoré. Le quise tanto, tanto, tanto, que solté la lanza. Estaba dispuesta a dejar la batalla por él. Hasta que me partió en dos con las aspas.
Los republicanos salieron a manifestarse frente al ministerio de sanidad. Las pancartas y consignas rezaban: ¡No le pongáis corona a los virus! ¡Gripe sin corona!
Hoja, lienzo, bloque en blanco
Tú con la llave:
lápiz, manos, pincel, cuerdas (vocales), hilos, cincel, viento, timbales, cariocas, letras, teclas, tinte, acrílicos, objetivo o piel.
Crea las raíces subterráneas que salvarán este bosque nuestro en vías de extinción.
Hazte otro selfie. Pon otro filtro. Llena el vacío.
Puede que, a pesar de tus followers, te sientas solo de pronto. Ni si quiera sospecharás que estaba aquí esperando, al otro lado de tu pantalla, con un like ardiendo en los labios.
Te elevé, sin coacción, a categoría mística. Así que me merezco que ahora ni siquiera dudes, desde tu altar, en recordarme que soy mortal.
En mitad del atasco cierra los ojos. Retumban los cláxones internos. El atascado en su propio atasco. Expira humo. No hay escape. Se cala otra vida.
Otro claxon: ¡gilipollas circula!
En mitad del atasco cierra los ojos. Retumban los cláxones internos. El atascado en su propio atasco. Expira humo. No hay escape. Se cala otra vida.
Otro claxon: ¡gilipollas circula!