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miércoles, 31 de diciembre de 2014

Feliz ocaso 2014

A punto de arrancar la última hoja, revisas una vez más el calendario o la agenda.
Quizá no seas tan ordenado como yo y lo tengas en una servilleta, o tan si quiera lo apuntaste. Da igual. Todos hacemos balance el último día del año. Da igual cómo. El caso es que lo hacemos. Hasta los que no saben que lo hacen, lo están haciendo. Está en nuestra naturaleza.
El 31 de diciembre, hay un momento antes de la celebración en el que contemplamos nuestras hojas caer en el ocaso.
Las tareas con un tick (que realizamos),
y las que se quedaron con una flecha (en mi caso, eso significa que pasan al día siguiente, al mes siguiente o a la vida siguiente),
los tachones (cosas que al final decido no hacer, que se cancelan, que doy por perdidas, mueren o me abandonan),
las notas al margen (acontecimientos especiales o rutinarios: desde el aniversario a una visita al ginecólogo),
las fechas subrayadas (el beso, la primera vez de algo…),
las que te encogen por dentro (las pérdidas, la última vez…),
las te quitan la respiración (la primera noche,  su sonrisa).
Por fin llegas a la lista de cosas que planeaste el año anterior.
Respira profundo, tranquilo, no te preocupes. Casi todos tenemos esto en común:
La incapacidad de cumplir con todo.
Hay cosas que se nos olvidó apuntar,
cosas que aparecen de forma inesperada y cambian la planificación
cosas que nos siguen dando miedo,
cosas que nunca haremos por mucho que  apuntemos,
 cosas que se nos escapan,
cosas que nos dejan,
cosas que se van, que nos dejan de querer, que odiamos.
La vida se escapa del papel, aunque algunos tratemos  de atraparla con listas.
Arrancamos la última hoja.
¿Y ahora qué? ¿Cómo evitar caer en al vacío?
Corre. Cuelga el nuevo calendario, estrena la agenda, abre el Facebook…
Escribe la lista de propósitos, planes y buenos deseos para el nuevo año.
Saborea mientras puedas tenerlo todo bien ordenado en el papel.

Feliz entrada de año. Nos vemos en el ocaso el año que viene.

sábado, 21 de noviembre de 2009

Instrucciones para volver a enamorarse

Para que ocurra, primero hay que borrar el disco duro, desprogramar la mente, perder todos los archivos de relaciones anteriores que dañaron tu sistema vital como virus incurables. Resetea de nuevo tu existencia y vuelve a encenderte de nuevo, con un innovador sistema de arranque que evite la comparación odiosa.

Se trata de que envíes a la papelera de reciclaje todos los documentos de rupturas anteriores: los fuegos amargos ya extinguidos, las ilusiones apagadas y las señales de humo ignoradas. Olvida tus secuestros y raptos, evitando caer en el síndrome de Estocolmo y aquellas respuestas que nunca obtuviste. Elimina para siempre los momentos que te vaciaron: las veces en que te arrastraste y se enterró tu amor propio; en que cediste tu espacio y terminaste perdiendo solo en el campo contrario; en que lo diste todo sin recibir lo esperado. También debes perder tus invenciones irremediables y el descubrimiento tardío de la ceguera sufrida, el instante en que se cayó la venda y viste, tras sentir un clac interior. Pulsa la tecla suprimir, seleccionando todas tus expectativas infectadas de desengaños.

Entonces, una vez limpios, en tus circuitos fluirá de nuevo un líquido exento de dolor y el sistema de ventilación renovado te permitirá el frescor del aire nuevo. También deberías incorporar a tu equipo un nuevo salvapantallas de optimismo. De esta forma habrás recuperado tu conexión con el mundo.

Llegado este punto, ahora, tendrás que valorar la tecnología con que estas hecho y sentirte orgulloso de tu fabricación. Si no, volverás a poner en esa persona aquello que crees que te falta, egoístamente. Querrás que te salve y terminarás creyendo que no puedes encenderte sin ella a tu lado y entonces terminará ocurriendo lo peor, la acabarás necesitando y finalmente os acabará atacando el virus que provocará vuestro cortocircuito.

Finalmente, tras el formateo, sólo tendrás que dejarte fluir por la red de redes, de nuevo inocente para entregar. Entonces llegará el chispazo y un día te retroalimentarás con otro y volve intercambiar archivos. La clave quizá se encuentre en luchar por mantener sistemas operativos completamente diferentes.

Pulsa aceptar y guardar cambios y el programa para volver a enamorarse se habrá instalado con éxito en tu disco duro.