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lunes, 6 de enero de 2014

Instrucciones para desenamorarse de tu pareja

Para desenamorarte de tu pareja: haz todos los días sota, caballo y rey, no explores nuevos territorios en su piel, ni te pintes los labios o te pongas su traje favorito, nunca envíes flores a la oficina, ni dejes una nota en la que ponga “te quiero”, repítete como un autómata, no compartas ningún pensamiento, historia o anécdota nueva, cuando te cuente algo húndelo, contesta mecánicamente y critícale todo lo que puedas, sobre todo en público, hazlo con una voz de pito que se meta en los tímpanos y chirríe dentro, pon la televisión todos los días a la hora de la cena, si te habla, sube el volumen y chístale, pregúntale qué quiere por su cumpleaños, ponte un pijama de franela para dormir a ser posible con calcetines, no hagas nada a solas, rodéate de gente que llene tu conversación, viajes en parejas, cenas en parejas, cines en parejas, trátale como al enemigo, como si fuera el culpable de todos los problemas de la humanidad, no le digas nada bonito, pero lanza piropos a los demás en su presencia, ridiculízale todo lo que puedas, retrásate y no le expliques por qué, no le calientes la cena si llega tarde, dile que su madre cocina mejor, responde con gruñidos a sus preguntas o no respondas en absoluto, háblale de otros amores imposibles, recuérdale lo apasionado y detallista que era cuando os conocisteis, haz que te repugne ese lunar que antes tanto te gustaba, su risa, su forma de caminar, como se rasca la cabeza, como mastica, su forma de vestir, hazle la cobra si te va a besar y, por último, lo más importante, deja de hacer el amor hasta que se os formen telarañas en los orgasmos.

En este punto, inevitablemente, os evitareis el uno al otro hasta que uno de los dos haga por fin las maletas, cometa adulterio o tengais un hijo. Enhorabuena, el proceso de desenamoramiento se ha instalado con éxito.

Cuadro de 

domingo, 22 de diciembre de 2013

Instrucciones para volar

Volar es fácil, sólo necesitas creer que tienes alas. Si te ves gusano, vives a rastras y al final, tarde o temprano, alguien te pisará. Mejor volar.

Seguramente desde niño te han repetido innumerables veces que volar es imposible, tanto que te lo creíste. Para volar, lo primero que tienes que hacer es olvidar todo lo que te han contado hasta ahora.

El siguiente paso será elegir el tipo de alas que necesitas. Tómate tu tiempo. Piensa bien dónde quieres ir y luego elige las alas más adecuadas para ello.

Las de mariposa te permiten volar delicadamente durante veinticuatro horas y ver la vida desde una posición minúscula en la que todo lo que tienes aumenta.

Las de murciélago te ayudan a explorar en la noche territorios desconocidos y a dejar de tener miedo a la oscuridad.

Las de águila son ideales para tomar un poco de distancia y ver los problemas con una buena perspectiva, incluso puedes llegar tan alto que desaparecen de tu vista.

Si lo que quieres es volar largas distancias hacia el pasado, puedes usar las alas del Pterosaurio, con ellas no tendrás límites.

También puedes diseñar unas alas que te propulsan de una galaxia a la siguiente más allá de la velocidad de la luz.

Quizá ninguna de estas alas te sirva, no desesperes. Siempre puedes inventar unas a tu medida que te lleven dónde y cómo quieras.

No olvides nunca que sólo tú pones los límites.

Llegados a este punto, visualiza las alas y serán tuyas. Ahora viene lo más fácil: agita las alas y, simplemente, levanta los pies del suelo.


domingo, 27 de octubre de 2013

Instrucciones para mirarse en el espejo

Desnúdate y plántale cara al espejo. Mírate.
No, así no. Mejor, cierra los ojos y cuenta  hasta diez.
Respira profundamente y en cada expiración ve expulsando látigo y fusta. Visualiza que no debes mirarte como lo haces normalmente. Cuando abras los ojos, tienes que contemplarte sin echar cosas de menos y cosas de más.
Quítate la toga de juez. Solo piensa que, salvo que tengas un gemelo*, tus ojos, nariz, boca son únicos; tus orejas son únicas; la forma de la cara, el mentón y el entrecejo son únicos; cejas, pestañas e iris son únicos; labios, dientes y lengua son únicos; cuello, hombros y clavícula, únicos; pezones, pecho y tripa, únicos; Tríceps, bíceps y antebrazo, únicos; dedo corazón, índice y pulgar, únicos; genitales, únicos; cuádriceps, rodillas y gemelos, únicos; talón de Aquiles, planta y arco del pie, únicos. Esos lunares estratégicos, esas marcas de nacimiento, esa curvatura en esa parte de tu cuerpo, únicos. Esas líneas de expresión alrededor de los ojos, esos pliegues que te sale en la comisura de los labios y las líneas del entrecejo cuando te enfadas, únicas. Esa carne de más o de menos, esa altura que te gustaría cambiar, ese pelo que te gustaría tener de otro color, únicos. Ahora abre los ojos teniendo bien en cuenta todo lo anterior y ríndete.  ¿No te resulta tremendamente irresistible tu unicidad?

(Para una vida sana se recomienda repetir el ejercicio al menos una vez por semana. En caso de detectar síntomas de falta de amor propio, se recomienda hacerlo una vez al día por la mañana o antes de dormir)

* En caso de hermano gemelo, lee Instrucciones para mirarse en el espejo para gemelos.

viernes, 18 de octubre de 2013

En 140 caracteres: Pause

Entre todas tus vidas, elige la que prefieras. Pulsa play. En cualquier momento puedes recurrir al stop y repetir la operación.