A partir de ahora te amaré
Como si fuera zurda.
Dudar, sin máscara, es comenzar a caminar entre la certeza y la incertidumbre. Latir, expandirse.
Dudar es decir sí a la vida y no al personaje encadenado a la ficción.
¿Qué significa este texto o todo esto?
Depende de lo que hayas desayunado esta mañana,
o en la vida.
Por ejemplo:
si aún me piensas, me buscaras en los huecos
si ya te sobro, los llenarás de cemento.
Si sigues persiguiendo un único e inequívoco sentido, no has entendido nada.
Me voy.
—Fuiste mi estrella fugaz, brillante, breve, veloz e inalcanzable, el deseo que no supe pedir.
— Fuiste mi asteroide, colosal, rocoso, tu impacto me dejó sin respiración y luego sin órbita, al borde de la extinción.
Aunque a veces sea un secarral,
un lodazal o crezcan las malas hierbas
ahí donde no se ve,
más allá del seto y las azucenas,
Siempre te parecerá más verde el de al lado,
el del otro lado
e incluso los de en frente,
es decir todos los demás
Y mientras tanto, ellos, aún más verdes
admirarán tu jardín.
(Si vives en ciudad, véase jardín imaginario)
La mujer de rojo camina vibrante dejando una fugaz estela de color, ajena a las miradas blanco y negro, las miradas grises y cansadas de los que no se atreven a colorear sus vidas de carbón.
Te quiero, pero quita esa rama de mi ojo y deja caer las hojas secas. De nuevo un brote. ¿Ves? Que bien huele. Si, no lo cojas, pincha. El amor también va de esto de buscar el claro entre la maleza. Juntos, claro. Tenemos flechas de repuesto. Ya sabes que somos cazadores del Blanco, al fin y al cabo. #happysanvalentine Simon.
De tanto repetirte, tus letras dejaron de abrigarnos
De tanto repetirte, tanto, tanto, helados
sílabas en vigilia, vaho
Ya solos, susurramos
tus siete letras huecas, congelados.
Que difícil consumirte
al calor de las caricias
y palabras que aún
se aferran a ti.
Que difícil saber
que abandonar será
no verles nunca más,
y que resistir significa
condenarles.
Que difícil no querer irse
y lanzarse al desenlace.
**dedicado a mi compañera de palabras
Entre estaciones,
Mis cenizas bailan
entre el penúltimo rayo
y la hoja camicace
Floreceré marchita:
Rosa o Ave fénix
La verdad que parar no paramos,
llamémoslo como en el gym,
descanso activo:
véase por ejemplo pañales, vino,
gusanos, risas, gruñidos.
O todo a la vez (una y otra vez)
Agotado, o más aún, exhausto, constatas:
que juntos, deber de haber más de 24 horas
que no hace falta (ni podría caber) nada más
Y que, cuando puedas volver a descansar
(¿qué era eso?): véase por ejemplo
leer, dormir, parar, hacer el amor
o incluso pensar.
Aturdido, sin ellos, no sabrás
sin la vorágine, ni cómo empezar
en realidad, a llenar el vacío
de añorar, a pesar de, este no parar.
(Para más información. Léase de nuevo desde el principio).
Boceto de una mamá que antes era sólo una mujer que escribía.
Septiembre de 2018
Rosa del Blanco