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viernes, 2 de febrero de 2024

Gánate el Óscar

La película es finita. Vivir. 
El trailer: lo te pierdes mientras esperas que suceda escena mejor una mejor. 
Culpas. Pero tu eres protagonista, guionista y director.  
No hace falta morir superventas, sólo vivir como autor.

domingo, 19 de marzo de 2017

Sobre mi voz

Nunca sé dónde me llevan las palabras,
te lo advierto.
Doy vuelta a la ropa y palpo las costuras,
hurgo en los rotos en busca de algún hilo intacto,
acaricio las pelotillas e imagino qué las causó.
Analizo los ecos como un médico forense.
Alguien me dijo que a las frases elocuentes
hemos de observarlas como a las estrellas.
Me pierden los planetas al borde de la extinción,
como el nuestro, las dimensiones paralelas
que no pueden ser, huelo esas vidas
en el saco de la ropa sucia.
Al pasado hay que viajar con casco y botas
hay una señal que reza prohibido el paso
a toda persona ajena.
Suelo revivir las primeras veces de todo,
siempre hay algo pendiente que haría al revés.
Daba tanta importancia a la ropa de la cita,
que no disfrutaba de lo único que importaba:
su mano en la rodilla o debajo de mi falda.
También me gusta repetir los finales
Sobre todo el instante en que te pierdo,
en bucle, una y otra vez, a cámara lenta.
Luego lo contrario. Aquí no hay límites ¿Sabes?
Podríamos hacer lo que quisiéramos, incluso matar.
Ahora, en ese instante, tú harías justo lo contrario

y yo aún te querría. Nadie necesitaría escribir.

19 Abril 2017

domingo, 9 de febrero de 2014

En blanco

Siempre hay vértigo, ganas de salir corriendo,
de hacer cualquier cosa, cualquier otra cosa, lo que sea,
para no tener que enfrentarme a esto

el folio blanco, la mente en blanco.

Y si no lo hago, si huyo,
si lleno mi vida de actividades, de obligaciones, de excusas,
entonces, me persigue, me encuentra y me empuja al vacío.

El folio en blanco, la mente en blanco y la culpa.

¿Cómo puedo describir este vértigo?
Miedo a las alturas y miedo a no volar.
¿Ves? No puedo escapar sin caer en un agujero, así que me lanzo

al folio en blanco, a la mente en blanco, a la culpa y al vértigo,

Escupo, escupo lo que veo, solo eso.
Al menos ahora hay un escupitajo en el papel.

domingo, 29 de diciembre de 2013

En 140 caracteres: a ti, lector

Estas palabras, todas, 
no servirían de nada sin ti.
Se desharían en papel,
mojado en blanco.
Escribo porque tú existes:
Por ti y para ti.

jueves, 12 de diciembre de 2013

En 140 caracteres: cazahistorias

Sonreía en sueños: había escrito por fin el relato perfecto. La euforia al despertar se desvaneció a lo largo del día juntó a la historia.

miércoles, 27 de noviembre de 2013

En 140 caracteres: con mis palabras

Déjame que te abra 
puertas secretas
a otros mundos:
Tú explora,
besa, mata
multiplica las vidas,
muere, resucita.
Refúgiate
y cambia.

jueves, 10 de octubre de 2013

En 140 caracteres: sin papel

Y si nadie escribe cartas nunca más y se extinguen los mensajes en botella, ¿cómo pediremos socorro los náufragos?

miércoles, 9 de octubre de 2013

En 140 caracteres: Tinta

En ti crecen, invisibles, las raíces que germinan en tus tripas. Crecen, hasta que sus hojas escapan de tus manos, luego las ramas. Escribe.

lunes, 19 de agosto de 2013

En 140 caracteres: mariposas

- ¿Dónde están las historias?
- En el aire, las hay de todos los colores. 
- ¿Cómo se capturan?
- Las apuntas en la red antes de que mueran

jueves, 25 de julio de 2013

En 140 caracteres: Vísceras literarias

El escritor puso las tripas encima de la mesa y los lectores las devoraron en forma de libro. Al terminal la novela, notó el vacío. 

domingo, 16 de junio de 2013

Escribo


Escribo para arañar la realidad y llegar al origen de la herida,

para encontrar el verdadero nombre de las cosas.

Escribo para abrir una interrogación, seguida de una coma y otra

 y una más, hasta terminar con puntos suspensivos.

Escribo porque respiro y las palabras flotan en el aire.

Escribo porque grito para que alguien lo oiga.

Escribo porque cuando no lo hago siento el abismo y el vértigo.

Escribo porque me pellizcan y me chillan,

porque a veces me hacen cosquillas o me besan.

Escribo porque me envenenan, envidian o desean.

Escribo porque estoy viva y quizá si no estaría muerta.

Escribo porque tengo miedo a los fantasmas y también a los vivos.

Escribo para aprender a leer el silencio.

Escribo porque una tarde me cogieron de la mano,

porque una niña se ha caído y nadie la recoge,

porque una mujer llora en el parque

y un hombre está a punto de saltar.

Escribo porque alguien se pierde en su calle,

un fugitivo se entrega a la policía por no soportar a su mujer,

y dos jóvenes prometen amarse para siempre

mientras un marido aburrido se va de putas.

Escribo porque una chica recibe un puñetazo

y un hombre va a dormir en la calle por primera vez.

Escribo porque quiero más y para que no se acabe.

Escribo porque una vez vi el atardecer perfecto, pero no pude quedarme.

Escribo porque un día moriré y tu también,

y no lo entiendo.


viernes, 24 de mayo de 2013

En 140 caracteres: El asombro

Al mirar del revés, las cosas recuperaron su magia ancestral y el poeta la extrañeza y el poder de conquistarlas de nuevo con la palabra.

domingo, 1 de agosto de 2010

Y mientras tanto, vives

No sabes qué, pero buscas algo.

¿Te levantas y piensas que todo es una mierda?,
¿te pasas el día maldiciendo tu mala suerte?,
¿te dan arcadas tu oficina,
tu rutina,
tu reflejo,
tus padres,
y a veces tú mismo?

¿Has pegado un portazo?
¿Has dicho que no?
¿Te has mudado?
¿Has hecho algo irresponsable?
¿Te has preguntado por qué?
¿Has empezado a hacer deporte?
¿Has apagado la tele y llorado?
¿Has dimitido o abandonado a tu pareja?
¿Has probado la comida tailandesa?
¿Has hablado con un desconocido?
¿Has roto el contexto?
¿Te has atrevido a decirle que le quieres?
¿Has ido a tu casa por otro camino?
¿Has gritado socorro?
¿Has mirado el atardecer?
¿Te has cortado el pelo?

¿Has hecho algo?

viernes, 11 de diciembre de 2009

Libera a tu yo escritor

¿Por qué algunos sentimos esa necesidad de vomitar palabras? ¿De qué estamos hechos los escritores? Nuestro cuerpo debe ser de piel onírica y dentro fluye algo en la sangre que la pone en ebullición. Hay cosas atrapadas dentro de nosotros que necesitamos liberar a través de letras. A veces nacen cuentos, otras poemas, y otras historias simplemente se incuban y nos asedian hasta que conseguimos arrancárnoslas. Puede que incluso salga una novela. ¿Qué es eso que absorbemos y cómo se nos clava?

Capturamos esas puntas del iceberg quizá con las redes de nuestros iris. Creo que la clave es nuestra mirada. Vemos cosas que otros no ven o mejor dicho, las vemos de otra forma, sin ataduras, con libertad. No sólo miramos, sino que podemos sentir intensamente aquello que vemos. Y lo convertimos en una astilla que tragamos y tarde o temprano arderá hasta convertirse en cenizas que puedan leerse.

Pero escribir a veces quema y salen yagas. Da un vértigo atroz. Porque para sacar la astilla tienes que elegir millones de cosas, que dejaran atrás otras. Miedo al folio en blanco y pánico al proceso creativo.

Porque comenzamos a flotar cuando estamos creando y nos separamos del suelo demasiado. Y da miedo liberarse del todo. Pero hace poco me dijeron que la literatura es la que se escribe con las tripas. Pero, ¿Por qué intentamos controlarnos? ¿Qué tememos?

Es lo mismo. Los que estamos infectados de historias, los reos de las palabras, al final acabaremos flotando… Así que soltemos los lastres que nos sujetan y liberemos nuestras voces, sólo así volaremos.

lunes, 9 de noviembre de 2009

Donde residen las musas

Este fin de semana he encontrado a las musas.
No están lejos.
Sólo hay que dejar atrás las obligaciones y las rutinas.
Se asoman cuando el cuerpo está en paz.
Sin tensión, trajes-corbata o maquillaje.
Te visitan cuando sales de ti mismo.
Cuando te conviertes en ninfa
y se funde tu cuerpo con la naturaleza.
Entonces se liberan las palabras,
ráfagas de letras que forman cuentos o poesías
o proyectos que decoran hojas vacías.
A su lado todo es calma,
y no necesito nada.
Él libera mi alma,
y las musas vienen.