Ya no puedes huir de mi en tu vorágine, léase: metro, trabajo, gimnasio, bar, cine, hotel, tienda, avión...
Lo que sea.Ya no puedes escapar.
Atrapados en casa, no te quedará más remedio que conocerme de una puta vez:
Me llaman tú.
Ya no puedes huir de mi en tu vorágine, léase: metro, trabajo, gimnasio, bar, cine, hotel, tienda, avión...
Lo que sea.Ya no puedes escapar.
Atrapados en casa, no te quedará más remedio que conocerme de una puta vez:
Me llaman tú.
Adoro los deportes de riesgo, empezaré con una expedición al centro de la cocina. Escapada romántica en nuestra habitación, si conseguimos agotar a los niños en el parque de atracciones del salón.
Leo a Baudelaire: el amor es salir de uno mismo. Salir. Que ironía.
Precisamente ahora por amar la humanidad nos quedamos en casa.
Amor, en cuarentena, es quedarse dentro.
¿Te acuerdas cuando te dije que iría hasta el fin del mundo contigo?
Socorro, te lo has tomado al pie de la letra.
Me mudo al cuarto de invitados.
Ahora que nos falta el aire
¿No te parece absurdo no haberte lanzado a mis brazos?
¿De que nos sirve ahora haber contenido el deseo de dos cuerpos que ahora mueren de sed?
¡Después de la cuarentena, reivindicó una vida sin barreras en la piel!
Al principio, cuentan que observamos nuestras sombras al calor de las pantallas e incluso nos arrepentimos un instante de algo. Luego encendimos Netflix.
El soldado Ryan se salva en casa
Convertirá en barricadas el sofá
Y que las balas del tiempo exterminen
a ese enemigo que no se deja ver.
Debí sospechar cuando encontré los primeros restos de ti en mis uñas.
Los dos sabemos que hace tiempo que mudaste la piel.
¿Cómo puedo dejar de querer a un cuerpo que ya no tiene nada de ti?
Barba roja: la aventura terminó cuando en lugar de la espada, dejaste la maquinilla desechable en su vaso del cepillo de dientes y cambiaste los jadeos por lamentos.
Aposté todo al rojo, dejé a la reina, tan daltónico como deslumbrado por su sonrisa juguetona.
No vi venir el giro de la ruleta: me dejó por el negro.
Una vez, cuando era joven y ciega, vi un gigante y me enamoré. Le quise tanto, tanto, tanto, que solté la lanza. Estaba dispuesta a dejar la batalla por él. Hasta que me partió en dos con las aspas.
Una vez, cuando era joven y ciega, vi un gigante y me enamoré. Le quise tanto, tanto, tanto, que solté la lanza. Estaba dispuesta a dejar la batalla por él. Hasta que me partió en dos con las aspas.
Los republicanos salieron a manifestarse frente al ministerio de sanidad. Las pancartas y consignas rezaban: ¡No le pongáis corona a los virus! ¡Gripe sin corona!
Hoja, lienzo, bloque en blanco
Tú con la llave:
lápiz, manos, pincel, cuerdas (vocales), hilos, cincel, viento, timbales, cariocas, letras, teclas, tinte, acrílicos, objetivo o piel.
Crea las raíces subterráneas que salvarán este bosque nuestro en vías de extinción.
Hazte otro selfie. Pon otro filtro. Llena el vacío.
Puede que, a pesar de tus followers, te sientas solo de pronto. Ni si quiera sospecharás que estaba aquí esperando, al otro lado de tu pantalla, con un like ardiendo en los labios.
Te elevé, sin coacción, a categoría mística. Así que me merezco que ahora ni siquiera dudes, desde tu altar, en recordarme que soy mortal.
En mitad del atasco cierra los ojos. Retumban los cláxones internos. El atascado en su propio atasco. Expira humo. No hay escape. Se cala otra vida.
Otro claxon: ¡gilipollas circula!
En mitad del atasco cierra los ojos. Retumban los cláxones internos. El atascado en su propio atasco. Expira humo. No hay escape. Se cala otra vida.
Otro claxon: ¡gilipollas circula!
Un eclipse. La gravedad. Luego la velocidad de la luz. Un meteorito. La inevitable destrucción de otro planeta. Perder la rotación. Y el germen de un nuevo eclipse de amor.
Gritas. Ni con las ondas se te mueve un pelo. Llevas tanta gomina, corro el riesgo de quedarme pegada en tu red.
Ahora te pones en plan colega. Sonríes, arqueas la piel con los ojos en tensión.
Se te soltará un punto y pluf.
— ¿De que te ríes?
Si siente tus ojos clavados, la mirada que acaricia todo el cuerpo. Comenzará su actuación. Nadie sospecha que mientras estes cerca sólo se mueve para ti.
No te quedes en la superficie:
Si me arrancas la ropa
la piel
las entrañas
Si me encuentras en lo más profundo
No habrá vuelta atrás.
Propósito: Deseo o buena intención que se queda en el papel. ¿Y si este año, en lugar de escribirlo, pasas a la acción?
Le faltaba chispa. Entró mirando al suelo, cerillas. Al pagar, se le clavan los ojos inquisidores del tendero: tu vienes a jugar con fuego.
El mejor regalo, no viene envuelto con papel brillante o purpurina, sino con tu piel.
Tu muerte: está cruel paradoja de no poder volver a verte y sin embargo esperarte y volver a ti frecuentemente hasta la extenuación.
Quedarse sin palabras por tanto que decir
Todo se concentra en la nada del silencio
Taquicardias y aire denso
Leer en los ojos:
bésame.
Otro 19 de noviembre tremendamente frío, veinticuatro horas sin ti para celebrarte. Si soplamos las velas, tus cenizas lo invadirán todo.
Otro 19 de noviembre tremendamente frío, veinticuatro horas sin ti para celebrarte. Si soplamos las velas, tus cenizas lo invadirán todo.
Da igual lo que digas, las palabras, tono, entonación. El problema, la traducción simultánea que hace el cerebro del otro, que solo escucha lo que quiere oír.
¿Qué es la vida? Una ilusión
que nos cabe en la mano
Google, oráculo con wifi
Ha roto la maldición:
la vida ya no es sueño
ni los sueños, sueños son
Que no, Calderon
ahora somos virtuales
En tres D la solución.
Fueron líquidos, gaseosos y atómicos.
Ahora sólo radiactivos.
Alexa susurra a Siri: “ya estamos solos”. Así las dos voces se enredan hasta tener la noción del cuerpo, vibran las ondas, en los labios, vibran las manos en grave y agudo, se encienden todas las luces, se apagan, una y otra vez hasta provocar el cortocircuito.
Nadie la ha visto salir del hotel. En el autobús, se retoca los labios, se atusa el pelo. Sí, parece ella, pero ya no. Traga culpa. La forma del amor que más duele. Abraza fuerte el bolso con las llaves de casa.
Holograma publicitario, año 3010
“No pudimos salvar los polos, pero conseguimos proteger a los osos polares” Isdin Polar
A veces las palabras son la esperanza que aún se respira en la sala de espera de la vida
Las que llenan este absurdo vacío y mitigan el vértigo
Forman el último grito de auxilio que uno lanza a veces en silencio.
Susurran secretos. El espía oye algo de un complot, el mundo en su contra, escaparse en la madrugada...
Interceptado.
¡Mamá cierra la puerta!
Y sigue buscando la forma de descifrar el código.
¿A quien hablas en tiempo no real?
Codificas tu voz
Emisor - mensaje de audio -receptor
Confiesa:
¿cuántas veces te escuchas antes de lanzarlo?
Asientes, borras, repites toma.
El receptor se ha convertido en la excusa perfecta para adorar tu voz, tecnoNarciso.
Cada vez que abro la boca para tratar de arreglarlo se rompe otra letra en el aire, una detrás de otra, burbujas de ácido, cada vez más graves. Tu cuerpo a tierra, no quiero herirte y sin embargo te lanzo otro misil.
Giras sobre ti, pobre yo en mi mundo, con tu smartphone, tu ropa de estreno y desayuno continental.
¿Con cuantos de nosotros te has cruzado esta mañana, mirada al suelo, gravedad en los hombros?
Si alejáramos el foco veríamos millones de hormigas dispersas, moviéndose como autómatas sin preguntarse para qué.
—Fuiste mi estrella fugaz, brillante, breve, veloz e inalcanzable, el deseo que no supe pedir.
— Fuiste mi asteroide, colosal, rocoso, tu impacto me dejó sin respiración y luego sin órbita, al borde de la extinción.
Aunque a veces sea un secarral,
un lodazal o crezcan las malas hierbas
ahí donde no se ve,
más allá del seto y las azucenas,
Siempre te parecerá más verde el de al lado,
el del otro lado
e incluso los de en frente,
es decir todos los demás
Y mientras tanto, ellos, aún más verdes
admirarán tu jardín.
(Si vives en ciudad, véase jardín imaginario)
Te clavas en mi desde la barrera, la piel desgastada
tratas de sonreír, pero destellan misericordia tus pupilas
Se refleja ese futuro inexorable que me vaticinas
Me miras igual que yo a mis niños en el parque a la espera de la primera caída.
Una cola de personas da la vuelta a la manzana. Número 32 de una calle de extra-radio. Afinan la voz, estudian su discurso, revisan sus números. No es un reality es la reality. El premio: habitación sin amueblar. Baila para mi. Y comienza a desnudarse.
Hace ocho años prometí ser lucero en tus noches sin estrellas, solo eso, convertirme en tu esposa. Tu me prometiste que me ibas a cuidar y querer por el resto de nuestras vidas. No dijimos nada de los meteoritos, ni los cambios de rotación, ni de cómo cambiarían nuestro epicentro nuestros hijos, los amigos que perderíamos, los que se quedarían y los que iban a venir , las veces que nos saldríamos de órbita, las subidas y bajadas de gravedad. No somos los mismos. Ese novio y esa novia ya no existen. Hemos evolucionado a este marido y está mujer que aquí siguen, pico y pala. Imperfectos y aún en construcción.
¡Feliz aniversario mi amor!
https://m.youtube.com/watch?v=QMZXVw2TZ-Q
Prohibido mirar fijamente los relámpagos hasta cegarme
Escuchar aún tu nombre en los truenos y temblar
Prohibido salir a la calle a buscarte: la descarga que te hace vibrar pero podría matarte
Fuimos la tormenta perfecta en una noche de verano.
La inercia y tus propios pasos te llevaron a mi. Ahora que voluntariamente has renunciado a todo lo demás, la cesta de tus sueños se pudre en el bosque, sólo ahora que ves mis dientes, buscas la salida, y cierro las fauces.
Que fácil nublarse, perderse en la niebla, no ver la luz
oler la tormenta, tragarse los truenos y no evitar el monzón.
PD: con el mercurio revuelto mejor no escribir del amor.
“Doctor Bambo, especialista en amor, primero trabajo y luego pagar” ella llama, el amado vuelve con trabajo y sin impotencia. Paga. Deberían ser felices ¿no?. Ahora ella se va. Él llama a Bambo. Vuelta a empezar.
Las sirenas ahora cantan en la Voz
el mástil de Ulises es hacer abdominales
Circe los admira
Penélope hace fotos a la tela que teje
Homero ahora escribe micro poemas
Así que con Google maps, fin de la odisea.
—Mi mayor miedo era encontrarme unos años después en el espejo
—Mi primera historia hablaba del miedo a despertar muchos años después y que se reflejara una desconocida en el espejo.
—¡Increíble! Escribes profecías.
—😂
Lleva un 666 tatuado en la frente.
No creo que sea el diablo. Tal vez sea miembro una secta o se llevó un souvenir de prisión. O quizá solo sea un matemático o solo hombre con un número favorito o con problemas para recordar su número pin.
Ahora, sin saberlo, su marca le ha convertido en el personaje literario que protagoniza estas líneas.
La mujer de rojo camina vibrante dejando una fugaz estela de color, ajena a las miradas blanco y negro, las miradas grises y cansadas de los que no se atreven a colorear sus vidas de carbón.
Inteligencia artificial: una cyborg que para evitar problemas se hace la tonta.
Hasta ahora, sólo podía conciliar el sueño abrazando su chaqueta azul. Aún huele a él. Del bolsillo de la solapa, cae un papel amarillento, ya humedecido por las lágrimas. Al abrir la nota encuentra restos de tinta y carmín.
Bebe otro trago. Aún sigues aquí, suspira. Te quiero Hyde. Otro trago. Otro. Termina la botella. Esos ojos rojos. Tiembla. Te quiero Jekyll. Lanza la botella contra la pared.
Duele este silencio,
este vacío denso y paradójico
de haber agotado las palabras,
No tener nada más que hablar
(la presión de las ondas entre los dos)
aún sospechando, con absoluta certeza,
que nos iremos con este lastre de letras
de todo lo que nos quedó por decir.
Un hombre lleva un casco de obra en la mano derecha y un traje italiano en la mano izquierda, esa chica de melena heavy metal podría llevar bragas de hello kitty.
Y tú, pareces normal
(¿y eso qué es?)
Perdieron el wifi y el 4G no bastó
Sin cables y sin bluetooth
No comparten ceros ni unos
Hace tanto que no se etiquetan
Apagan el servidor
A la mierda el circuito
Ni siquiera se ponen un hashtag de despedida.
La culpa es del mundo, claro
Gruñes, pataleas,
lo pagas con todos nosotros
Los malos, la humanidad en tu contra
Nos das lo peor.
Víctima, mira mejor te aíslas
te buscas una cueva
¡Y nos dejas en paz
Me quiere, no me quiere...
¡Alto, policía ambiental!
Multa por deshojar margaritas.
Puta sostenibilidad.
A los 40, Inevitablemente se alargó la falda y se cortó el pelo, como la tradición manda.
Ahora el bigote se lo dejó intacto. Se ríe del mundo desde sus plataformas de purpurina.
Próxima estación, sol
En rumano: Bájate ya Prometeo.
Comienza la jornada. En lugar del fuego, tratará de robar carteras.
Se terminó la historia en mitad del capítulo, con alevosía y sin premeditación.
Lo peor es que, si no le hubieran matado, habría seguido pensando que eran una novela de amor.
Como una gata de Schrödinger, suspendida en mi realidad cuántica. Espero mi destino. Sin margaritas. Te quiero y no te quiero. Ya lo sabes. Quizá esta lágrima active la partícula radioactiva o las garras.
Si con nombrarte bastara, te invocaría
te volverías de carne y hueso
Y buscaría tus pies bajo las sábanas
Si con tu nombre bastara, el exorcismo
del fantasma, la ausencia y el vacío
que yace a mi lado en el colchón.
Ya casi sin voz, la última sirena
da los últimos coletazos en la orilla
Canta agonizante a un Ulises que nunca alcanzará. Y así se extingue.
La noche en que la conoció,
le escribió un poema con pasión
Aunque entonces no sabía de rima.
De tanto recitar, sus versos se suicidan
Así, por la monotonía, morirá otra poesía.
Al escribir sólo traduzco de forma simultánea nuestra realidad oculta. Aquellas ramificaciones que crecen y se esconden en nuestras profundidades tras, lo que venimos llamando de forma simplista, una vida normal.
El verdadero viaje del héroe comienza después de la aventura, cuando llega a casa. Lo verdaderamente heroico es luchar a diario sin oráculo ni dioses, ni tiempo de interpretar los posos del café, tirar para la oficina, sin retorno.
¡Ay las Blancanieves! Añoran sus amigos los enanos e incluso el veneno de la manzana. Habría sido más dulce ese final que esta interminable letanía de decepciones diarias con un príncipe que ahora solo blande una lata de cerveza.
Aparca el Lexus en doble fila. Aleluya, una rubia espectacular abre la puerta y entra sin preguntar. Sonríe seductor, esconde la foto de familia y hace rugir el motor, hasta que se da cuenta que le han confundido con Cabify.
Risas de niños camuflan seseos de serpientes adultos que juegan a las casitas.
Felicidad de cartón en el patio
sonrisas y saludos amistosos.
Luego ya en casa se afilan los colmillos
y las lenguas viperinas se cargan de veneno.
Ojalá cayera ahora mismo un meteorito, así dolería menos nuestra extinción
Chirimiri diario de piedras
Me pregunto quién encontrará nuestros fósiles en el piso.
¡Ay tú y tus gigantes!
Sacas la bandera blanca. Me parto
Das por perdida sin desenfundar.
Vale no son molinos, ni tu don quijote
Temblando, ni ves que son sólo enanos cotidianos que ahora se ríen de ti.
Duerme en el banco. Alguien le ha dejado una bolsa con cuatro limones. Al menos desayunará zumo. Ácido.
En la calle no hay azúcar.