Hace 20 años escribí un cuento de una mujer que 20 años después se despertaba en la casa de una extraña.
Moraleja: si no tomas el control, tus distopías se convierten en profecías.
Despierta.
Hace 20 años escribí un cuento de una mujer que 20 años después se despertaba en la casa de una extraña.
Moraleja: si no tomas el control, tus distopías se convierten en profecías.
Despierta.
Aunque ya no queda ni rastro de nuestra estela, gravitan a lo lejos los restos de nuestro eclipse. Confieso que en las noches oscuras juego a hacer con ellos auroras boreales.
Nacer mariposa da vértigo. Más cuando te obligan a crecer en la tierra para labrar tu propia crisálida. Casi olvidas tus alas. Entonces un poema, una caricia o la muerte. Agitas las alas. No hay marcha atrás. A volar.
No sé si te quise tanto
tonta te quise, no sé
sé que a ti te quise tonto
¿Tanto te quise? No sé.
Este aforismo mío que ha nacido de eliminar de mi tiempo ese “no tengo” y que ocupa lo mismo que perderlo. ¡Ay ese aforismo, beso o intención!
Nunca se trató de él
o de ella
sino de ti.
Nadie se reduce a la mitad de nada.
Si no eran ellos o ellas... eres tú
Y tu versión de ese amor.
¿A quien no le gusta estallar de vez en cuando para romper el tedio en pedazos? Lo que no pudo imaginar era como la radioactividad arrasaría con todo tras esa pasión efímera, sí, pero también nuclear.
Soñé que Justo antes de que un tsunami impactara sobre mi ventana, en pleno fin del mundo, te confesaba vía whassap que te quería. Ya ves, no podría haber inventado mejor metáfora para nuestro amor.
Acarició la portada y tus paginas se estremecieron. Déjame que me cuente otra vez, desde el principio. Y te leyó, tal y como necesitabas, como nadie jamas te había leído. Una nueva historia.
Por mucho que trates de confinarte, es imposible hacer cuarentena de uno mismo.
No existe vacuna efectiva contra la pasión (afortunadamente)
—¿Volverías a incendiarte conmigo aún sabiendo lo que duelen los injertos de piel?
— Sí— Y te enciendes. Yo salgo corriendo, eso sí: a lo bonzo.
Te plantaste en 20- que no está mal, pensaste- y nos dejaste, sin saberlo, con el as clavado en el corazón.
Aunque no queramos verlo todos tenemos un cuadro lleno de sueños y amores perdidos envejeciendo en el ático y el autorretrato de una vida a medias colgando de un hilo en el salón.
Cómeme, y lo hiciste, cuando nadie miraba.
¡Que bien sabes a hurtadillas!
Por ti dejo hasta el paraíso, llévame a tu mesa.
¡Ay ahora en tu frutero sólo te sabe a manzana!
Una desconocida sesea: perdona no encuentro mi piel.
¿Otra vez? Mira debajo de mis uñas.
Dame un beso
Así vuelves a picar.
El veneno no tardará en hacer efecto.
Él no era un gigante, ni había guisante bajó el colchón. No eras una princesa. Ay, si no se hubieras creído garbancito no te habrías metido en la boca del lobo.
Que no te vengan con cuentos,
los finales felices no existen.
Las cosas no son como te gustaría,
son como son. Y No,
no giran a tu alrededor:
(Afortunadamente)
Agujero negro
#twitteratura
Lo peor de todo, si el mundo no vuelve a ser mundo, es que demasiados labios habrán respetado los dos metros de distancia para nada.
Ya no puedes huir de mi en tu vorágine, léase: metro, trabajo, gimnasio, bar, cine, hotel, tienda, avión...
Lo que sea.Ya no puedes escapar.
Atrapados en casa, no te quedará más remedio que conocerme de una puta vez:
Me llaman tú.
Adoro los deportes de riesgo, empezaré con una expedición al centro de la cocina. Escapada romántica en nuestra habitación, si conseguimos agotar a los niños en el parque de atracciones del salón.
Leo a Baudelaire: el amor es salir de uno mismo. Salir. Que ironía.
Precisamente ahora por amar la humanidad nos quedamos en casa.
Amor, en cuarentena, es quedarse dentro.
¿Te acuerdas cuando te dije que iría hasta el fin del mundo contigo?
Socorro, te lo has tomado al pie de la letra.
Me mudo al cuarto de invitados.
Ahora que nos falta el aire
¿No te parece absurdo no haberte lanzado a mis brazos?
¿De que nos sirve ahora haber contenido el deseo de dos cuerpos que ahora mueren de sed?
¡Después de la cuarentena, reivindicó una vida sin barreras en la piel!
Al principio, cuentan que observamos nuestras sombras al calor de las pantallas e incluso nos arrepentimos un instante de algo. Luego encendimos Netflix.
El soldado Ryan se salva en casa
Convertirá en barricadas el sofá
Y que las balas del tiempo exterminen
a ese enemigo que no se deja ver.
Debí sospechar cuando encontré los primeros restos de ti en mis uñas.
Los dos sabemos que hace tiempo que mudaste la piel.
¿Cómo puedo dejar de querer a un cuerpo que ya no tiene nada de ti?
Barba roja: la aventura terminó cuando en lugar de la espada, dejaste la maquinilla desechable en su vaso del cepillo de dientes y cambiaste los jadeos por lamentos.
Aposté todo al rojo, dejé a la reina, tan daltónico como deslumbrado por su sonrisa juguetona.
No vi venir el giro de la ruleta: me dejó por el negro.
Una vez, cuando era joven y ciega, vi un gigante y me enamoré. Le quise tanto, tanto, tanto, que solté la lanza. Estaba dispuesta a dejar la batalla por él. Hasta que me partió en dos con las aspas.
Una vez, cuando era joven y ciega, vi un gigante y me enamoré. Le quise tanto, tanto, tanto, que solté la lanza. Estaba dispuesta a dejar la batalla por él. Hasta que me partió en dos con las aspas.
Los republicanos salieron a manifestarse frente al ministerio de sanidad. Las pancartas y consignas rezaban: ¡No le pongáis corona a los virus! ¡Gripe sin corona!
Hoja, lienzo, bloque en blanco
Tú con la llave:
lápiz, manos, pincel, cuerdas (vocales), hilos, cincel, viento, timbales, cariocas, letras, teclas, tinte, acrílicos, objetivo o piel.
Crea las raíces subterráneas que salvarán este bosque nuestro en vías de extinción.
Hazte otro selfie. Pon otro filtro. Llena el vacío.
Puede que, a pesar de tus followers, te sientas solo de pronto. Ni si quiera sospecharás que estaba aquí esperando, al otro lado de tu pantalla, con un like ardiendo en los labios.
Te elevé, sin coacción, a categoría mística. Así que me merezco que ahora ni siquiera dudes, desde tu altar, en recordarme que soy mortal.
En mitad del atasco cierra los ojos. Retumban los cláxones internos. El atascado en su propio atasco. Expira humo. No hay escape. Se cala otra vida.
Otro claxon: ¡gilipollas circula!
En mitad del atasco cierra los ojos. Retumban los cláxones internos. El atascado en su propio atasco. Expira humo. No hay escape. Se cala otra vida.
Otro claxon: ¡gilipollas circula!
Un eclipse. La gravedad. Luego la velocidad de la luz. Un meteorito. La inevitable destrucción de otro planeta. Perder la rotación. Y el germen de un nuevo eclipse de amor.
Gritas. Ni con las ondas se te mueve un pelo. Llevas tanta gomina, corro el riesgo de quedarme pegada en tu red.
Ahora te pones en plan colega. Sonríes, arqueas la piel con los ojos en tensión.
Se te soltará un punto y pluf.
— ¿De que te ríes?
Si siente tus ojos clavados, la mirada que acaricia todo el cuerpo. Comenzará su actuación. Nadie sospecha que mientras estes cerca sólo se mueve para ti.
No te quedes en la superficie:
Si me arrancas la ropa
la piel
las entrañas
Si me encuentras en lo más profundo
No habrá vuelta atrás.
Propósito: Deseo o buena intención que se queda en el papel. ¿Y si este año, en lugar de escribirlo, pasas a la acción?
Le faltaba chispa. Entró mirando al suelo, cerillas. Al pagar, se le clavan los ojos inquisidores del tendero: tu vienes a jugar con fuego.
El mejor regalo, no viene envuelto con papel brillante o purpurina, sino con tu piel.
Tu muerte: está cruel paradoja de no poder volver a verte y sin embargo esperarte y volver a ti frecuentemente hasta la extenuación.
Quedarse sin palabras por tanto que decir
Todo se concentra en la nada del silencio
Taquicardias y aire denso
Leer en los ojos:
bésame.
Otro 19 de noviembre tremendamente frío, veinticuatro horas sin ti para celebrarte. Si soplamos las velas, tus cenizas lo invadirán todo.
Otro 19 de noviembre tremendamente frío, veinticuatro horas sin ti para celebrarte. Si soplamos las velas, tus cenizas lo invadirán todo.
Da igual lo que digas, las palabras, tono, entonación. El problema, la traducción simultánea que hace el cerebro del otro, que solo escucha lo que quiere oír.
¿Qué es la vida? Una ilusión
que nos cabe en la mano
Google, oráculo con wifi
Ha roto la maldición:
la vida ya no es sueño
ni los sueños, sueños son
Que no, Calderon
ahora somos virtuales
En tres D la solución.
Fueron líquidos, gaseosos y atómicos.
Ahora sólo radiactivos.
Alexa susurra a Siri: “ya estamos solos”. Así las dos voces se enredan hasta tener la noción del cuerpo, vibran las ondas, en los labios, vibran las manos en grave y agudo, se encienden todas las luces, se apagan, una y otra vez hasta provocar el cortocircuito.
Nadie la ha visto salir del hotel. En el autobús, se retoca los labios, se atusa el pelo. Sí, parece ella, pero ya no. Traga culpa. La forma del amor que más duele. Abraza fuerte el bolso con las llaves de casa.
Holograma publicitario, año 3010
“No pudimos salvar los polos, pero conseguimos proteger a los osos polares” Isdin Polar
A veces las palabras son la esperanza que aún se respira en la sala de espera de la vida
Las que llenan este absurdo vacío y mitigan el vértigo
Forman el último grito de auxilio que uno lanza a veces en silencio.
Susurran secretos. El espía oye algo de un complot, el mundo en su contra, escaparse en la madrugada...
Interceptado.
¡Mamá cierra la puerta!
Y sigue buscando la forma de descifrar el código.
¿A quien hablas en tiempo no real?
Codificas tu voz
Emisor - mensaje de audio -receptor
Confiesa:
¿cuántas veces te escuchas antes de lanzarlo?
Asientes, borras, repites toma.
El receptor se ha convertido en la excusa perfecta para adorar tu voz, tecnoNarciso.
Cada vez que abro la boca para tratar de arreglarlo se rompe otra letra en el aire, una detrás de otra, burbujas de ácido, cada vez más graves. Tu cuerpo a tierra, no quiero herirte y sin embargo te lanzo otro misil.
Giras sobre ti, pobre yo en mi mundo, con tu smartphone, tu ropa de estreno y desayuno continental.
¿Con cuantos de nosotros te has cruzado esta mañana, mirada al suelo, gravedad en los hombros?
Si alejáramos el foco veríamos millones de hormigas dispersas, moviéndose como autómatas sin preguntarse para qué.
—Fuiste mi estrella fugaz, brillante, breve, veloz e inalcanzable, el deseo que no supe pedir.
— Fuiste mi asteroide, colosal, rocoso, tu impacto me dejó sin respiración y luego sin órbita, al borde de la extinción.
Aunque a veces sea un secarral,
un lodazal o crezcan las malas hierbas
ahí donde no se ve,
más allá del seto y las azucenas,
Siempre te parecerá más verde el de al lado,
el del otro lado
e incluso los de en frente,
es decir todos los demás
Y mientras tanto, ellos, aún más verdes
admirarán tu jardín.
(Si vives en ciudad, véase jardín imaginario)
Te clavas en mi desde la barrera, la piel desgastada
tratas de sonreír, pero destellan misericordia tus pupilas
Se refleja ese futuro inexorable que me vaticinas
Me miras igual que yo a mis niños en el parque a la espera de la primera caída.
Una cola de personas da la vuelta a la manzana. Número 32 de una calle de extra-radio. Afinan la voz, estudian su discurso, revisan sus números. No es un reality es la reality. El premio: habitación sin amueblar. Baila para mi. Y comienza a desnudarse.
Hace ocho años prometí ser lucero en tus noches sin estrellas, solo eso, convertirme en tu esposa. Tu me prometiste que me ibas a cuidar y querer por el resto de nuestras vidas. No dijimos nada de los meteoritos, ni los cambios de rotación, ni de cómo cambiarían nuestro epicentro nuestros hijos, los amigos que perderíamos, los que se quedarían y los que iban a venir , las veces que nos saldríamos de órbita, las subidas y bajadas de gravedad. No somos los mismos. Ese novio y esa novia ya no existen. Hemos evolucionado a este marido y está mujer que aquí siguen, pico y pala. Imperfectos y aún en construcción.
¡Feliz aniversario mi amor!
https://m.youtube.com/watch?v=QMZXVw2TZ-Q
Prohibido mirar fijamente los relámpagos hasta cegarme
Escuchar aún tu nombre en los truenos y temblar
Prohibido salir a la calle a buscarte: la descarga que te hace vibrar pero podría matarte
Fuimos la tormenta perfecta en una noche de verano.
La inercia y tus propios pasos te llevaron a mi. Ahora que voluntariamente has renunciado a todo lo demás, la cesta de tus sueños se pudre en el bosque, sólo ahora que ves mis dientes, buscas la salida, y cierro las fauces.
Que fácil nublarse, perderse en la niebla, no ver la luz
oler la tormenta, tragarse los truenos y no evitar el monzón.
PD: con el mercurio revuelto mejor no escribir del amor.
“Doctor Bambo, especialista en amor, primero trabajo y luego pagar” ella llama, el amado vuelve con trabajo y sin impotencia. Paga. Deberían ser felices ¿no?. Ahora ella se va. Él llama a Bambo. Vuelta a empezar.